El torneo de tenis más prestigioso y antiguo del mundo acaba de ganarse otro espectacular mote que lo diferencia aún más del resto: es el más precavido del mundo. A raíz de la pandemia de coronavirus, los organizadores de Wimbledon decidieron cancelarlo por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial.

La noticia fue un duro golpe para los tenistas, los fanáticos y prácticamente cualquier industria relacionada al deporte. Pero no tanto para Wimbledon, al menos en términos económicos.

Hace 17 años, luego del brote mundial de SARS en 2002, el Subcomité de Riesgos y Finanzas del All England Lawn Tennis Club se puso muy insistente en incluir una cláusula contra enfermedades infecciosas en su póliza de seguros. Según trascendió, el costo de esta inverosímil cláusula es de alrededor de 2 millones de dólares por año, es decir que llevan gastados, o mejor dicho invertidos, unos 34 millones de dólares. La cobertura le asegura a Wimbledon alrededor de 141 millones de dólares por la cancelación del evento. Claramente, este Subcomité se ha ganado cada centavo de su sueldo.

Fuente: espn.co.cr